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Puerta de La Circasiana

Puerta de La Circasiana (ca. 2015)
Imagen: Vuelos Baratos.

Pese a que la Puerta de La Circasiana nació al mundo como el ingreso de un exclusivo predio privado a inicios del siglo XX, en la actualidad constituye uno de los monumentos públicos más conocidos de la ciudad, que desde la década de 1970 marca el ingreso a la urbe moderna.

Historia

La puerta fue comisionada por Jacinto Jijón y Caamaño, destacado arqueólogo y político del Partido Conservador, además del primer alcalde moderno de Quito entre 1946 y 1948. Fue padre del II Conde de Casa Jijón, para quien desarrolló el árbol genealógico familiar con el que tiempo después reclamaría el título en España y lo recuperó para la familia.

El escultor a cargo de la obra fue el célebre ibarreño Luis Antonio Mideros, hermano de los pintores Enrique y Víctor Mideros, este último conocido por sus trabajos en templos y en la casa de la aristócrata María Augusta Urrutia. Los trabajos iniciaron alrededor de 1935, como parte de las ampliaciones y mejoras ordenadas por Jijón, que terminaron convirtiendo la quinta original de sus padres en un verdadero palacio para la estirpe.

La puerta en su ubicación original, como ingreso del
Palacio de La Circasiana (ca. 1945). La puerta de hierro
interior aún se puede ver en el ingreso al INPC.
Imagen: archivo personal.
Cuando la puerta fue concluida alrededor de 1940, sólo el frente de la misma estaba revestido con piedra pues la parte posterior era de ladrillo, y servía como el nuevo ingreso a los predios del Palacio por la avenida Colón, desde la que lo primero que el visitante apreciaba era la gran portada de piedra que aún decora la fachada norte de la casa, con el escudo tallado de la familia Jijón en ella.

A medida que el mantenimiento del Palacio se volvía más oneroso para los Jijón, la familia fue pensando en deshacerse de la propiedad y venderla al Municipio de la ciudad. Así, en la década de 1970 empezaron donando la gran puerta de ingreso que había sido afectada por la ampliación de la avenida Colón a 4 carriles, que redujo el frente de la propiedad.

El Cabildo desarmó cuidadosamente la estructura y la trasladó, pieza por pieza, hasta el parque El Ejido donde fue rearmada en la confluencia de las avenidas Patria y Amazonas, esta última a la que serviría como imponente remate junto a una fuente de agua diseñada en el parterre central de la Patria. Para volver la Puerta más simétrica, se revistió de piedra el lado posterior, que hasta entonces aún lucía únicamente de ladrillo.

En el año 2000 la Puerta fue trasladada una vez más, aunque esta ocasión sólo unos metros al interior del parque, para crear una gran plaza que permita apreciarla de mejor manera, aunque se eliminó la fuente de la avenida Patria para reformar el flujo vehicular de la atestada intersección.

Descripción

Para diseñar la Puerta, Mideros se inspiró en el Arco del Triunfo de París, aunque debió acomodarse a una escala muchísimo menor para que no compitiera con el Palacio en sí mismo y por obvias limitaciones monetarias.

La estructura tiene 8 metros de altura, 9 de largo, 3,5 de profundidad y un peso de 30 toneladas. El interior posee alma de hierro y cemento, mientras que el exterior está revestido por piedra andesita oscura. Además del arco central, posee dos arcos más pequeños en las fachadas laterales, todos de medio punto, de manera que el friso se asienta sobre cuatro columnas rectangulares.

A grandes rasgos se puede decir que la Puerta de La Circasiana pertenece a la corriente arquitectónica del neoclásico, pues su composición de arcos de medio punto, columnas toscanas y friso así lo sugieren, pero se debe resaltar que la escena tallada por Mideros entra más en los primeros tintes del arte modernista.

El bajo y medio relieve del friso, que ha pasado a la cultura popular quiteña con el nombre de "La Despedida de los Centauros" por sugerencia de algún autor, está inspirado en realidad en escenas que existían en el friso del templo de Atenea, en el Partenón, donde se representaban la gran batalla entre los centauros y los lápitas.

Los centauros eran seres de la mitología griega, con la mitad superior de humanos y la inferior de caballos, sin modales y nada hospitalarios, que para los antiguos helenos representaban a las naciones bárbaras del norte. Los lápitas, por otro lado, eran humanos que vivían en la localidad de Laphitae (Tesalia), en un lugar vecino a los territorios de los centauros, con los que siempre mantuvieron conflictos.

Detalle del friso, cara suroccidental (2014)
Imagen: propia
En el friso de la Puerta de La Circasiana, Mideros decidió tallar la escena más famosa de este conflicto mitológico, en la que los centauros acudieron a la boda del rey Pirítoo para raptar a la novia y a otras mujeres, hecho que desencadenó la épica batalla que acabó con la vida de muchos en ambos bandos.

Entonces, en el bajo y medio relieve del escultor ibarreño aparecen representados centauros y centáurides en posiciones que sugieren intimidad, así como hombres y mujeres en similares circunstancias, tal como se supone que eran las desenfrenadas fiestas de la antigüedad greco-romana.

Finalmente, en las esquinas del sur aparecen figuras con cabeza humana y una especie de cuerpo formado por lo que parecen ser ondas, y que posiblemente representen a los vientos menores (pues la puerta siempre estuvo direccionada hacia el norte): Apeliotes del sureste, y Libis del suroeste.