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Monumento al Hermano Miguel

Monumento al Hermano Miguel, en la plaza de San Blas (2013)
Imagen: Marcelo Jaramillo Cisneros

El monumento al Hermano Miguel, que aunque fue inaugurado en un lugar diferente, hace más de veinte años vigila y embellece el ingreso al Centro Histórico de la ciudad por el lado norte. Su significado está más ligado a la labor que este sacerdote cuencano realizó como maestro, que como santo de la Iglesia católica, pues no solo su iconografía así lo demuestra, sino que la inauguración misma tuvo lugar antes de que iniciara el proceso en El Vaticano.



Santo Hermano Miguel
Imagen: Historia de la Educación latina

Biografía del Hermano Miguel

Francisco Febres-Cordero Muñoz nació en la ciudad de Cuenca el 7 de noviembre de 1854, y a temprana edad sería testigo de una aparición de la virgen en el jardín de su casa, lo que marcaría su vida posterior. Fue uno de los primeros inscritos en la Escuela de los hermanos Lasallanos, que llegaron por primera vez a Ecuador por pedido de Gabriel García Moreno, comunidad a la que estaría ligado hasta su muerte.

Ingresó al noviciado de Lasalle en el año 1868 y adoptó el nombre de hermano Miguel. Tiempo después viajó a Quito para servir como maestro de lengua y literatura en los colegios de la Orden, además de escribir varios libros de texto para los alumnos y de formación para los profesores.

Su destacado trabajo como docente le valió ingresar como miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua el 2 de agosto de 1892. En 1900 el Gobierno de Francia, mediante su legación diplomática en Quito le otorgó el grado de oficial de la Orden de las Palmas Académicas, por su aporte en la enseñanza del idioma francés en Ecuador. En 1906 fue nombrado miembro numerario de la Academia Venezolana de la Lengua, aunque este lo guardaría en secreto y se conocería sólo cuando murió.

Falleció durante un viaje a España, el 9 de noviembre de 1910, aunque sus restos no fueron devueltos a Ecuador sino hasta 1937, cuando fueron recibidos con gran entusiasmo en el puerto de Guayaquil, y desde allí fueron transportados hasta la tumba preparada en la iglesia de La Magdalena, al sur de Quito. En 1977 fue beatificado por el papa Paulo VI, y en 1984 fue canonizado por Juan Pablo II, convirtiéndose en el segundo santo católico del Ecuador después de Mariana de Jesús.

Historia

El monumento en su ubicación original de El Tejar (ca. 1960)
Imagen: Archivo Nacional de Fotografía - INPC.
En 1954 se organizó un concurso de proyectos para levantar un monumento a la memoria del Hermano Miguel en Quito, de entre las varias propuestas presentadas ganó el artista Oswaldo Guayasamín, que empezaba a ser reconocido por su corriente modernista.

Según el autor Edgar Freire Rubio, los lasallanos no habrían recibido la escultura de Guayasamín, y en su lugar decidieron colocar una de san Juan Bautista de Lasalle que habían adquirido en París, y que por su estilo más clásico decidieron hacerla pasar por el hermano Miguel.

El 4 de junio de 1955 seinauguró el monumento en el marco de los festejos por el centenario del nacimiento del hermano Miguel, y al acto acudió masivamente la ciudadanía, autoridades de la Iglesia y el Gobierno. El sitio en el que se levantó era el parque de El Tejar, que había sido embellecido con jardines de estilo francés para el efecto, y que pasó a llamarse Hermano Miguel desde entonces.

En la década de 1990 se decidió construir un parqueadero en el lugar del parque Hermano Miguel (que después acabaría convirtiéndose en un Centro Comercial del Ahorro con el mismo nombre del Santo), y el monumento fue trasladado a una pequeña plaza en la esquina de las calles Montúfar y Pichincha, en el ingreso norte del Centro Histórico.

Finalmente, en octubre de 2012 fue desmantelado debido a que era usado como baño público, y trasladado por partes a la plaza de San Blas, a pocos metros del lugar en el que había permanecido los 20 últimos años.

Descripción

El monumento en el ingreso al Centro Histórico, circa 2000
Imagen: Kwovadis
El monumento tal como fue concebido pertenecía a un claro estilo neoclásico, favorito de los quiteños en aquella época. Tras el primer traslado, en que la base fue cambiada, adquirió rasgos que se combinaban con los modernismos del nuevo basamento.

La base original del monumento era una especie de podio revestido de mármol, con una esbelta columna cuadrada al centro y dos cuerpos rectangulares, más bajos y largos, en los costados.

Sobre la columna se encontraba la escultura central del Hermano Miguel y tres niños, mientras que en los laterales dos esculturas más, representando a un par de estudiantes cada una, y dos grandes placas talladas con escenas de la vida educativa del Santo.

Las esculturas son de bronce hueco, aparentemente fabricadas en moldes de cera como se acostumbraba en aquel tiempo, y representan a ocho personas: el Hermano Miguel y siete niños. En 2012 se agregó al conjunto la escultura suelta de una niña, para darle diversidad de género al mensaje educativo.

La figura central es un conjunto en la que se puede ver al Hermano Miguel de pie, sosteniendo un libro que aparentemente les está leyendo a tres niños, estos se encuentran a sus pies, escuchándolo atentamente. Las otras dos figuras, en cambio, representan a dos niños cada una, caminando como si se acercaran al maestro y vestidos a la usanza de los estudiantes de la época: pantalón corto y chaqueta. La niña añadida en 2012 también usa un vestido típico de las niñas de la época, y tiene su cabello recogido en una media coleta.

Galería

Inauguración del monumento, en 1955
Imagen: Archivo Nacional de Fotografía - INPC.
Escultura de la niña, añadida al conjunto en 2012
Imagen: Parks & Tribes