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Arquitectura Historicista en Quito

Partamos desde el inicio, ¿qué es la arquitectura historicista?


El historicismo, también denominado romanticismo, fue un estilo arquitectónico desarrollado entre finales del siglo XIX y principios del XX. Este particular estilo concentraba todos sus esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados, imitando estilos arquitectónicos de otras épocas e incorporándole algunas características culturales propias del tiempo moderno y el país donde estaban ubicadas las construcciones. Por otra parte, un estilo muy parecido al historicismo y que tiende a ser confundido con este, denominado ecléctico, se dedicaba a mezclar estilos para dar forma a algo totalmente nuevo.

Podemos destacar diversas corrientes historicistas, como la neobizantina, neomudéjar, neobarroca, neogótica, neoclásica, neoegipcio, neogeorgiana y la neocolonial. A continuación describimos las más importantes, y las que más edificaciones influenciaron:

Westminster Palace, Londres (ING)
Corriente neogótica del historicismo.
El neogótico se desarrolló principalmente en las islas británicas y fue la que más auge alcanzó en Europa; el mejor ejemplo de este estilo es el Palacio de Westminster (Parlamento británico), proyectado por A. W. Pugin y Charles Barry. También tuvieron mucha importancia algunas variantes orientales de este mismo estilo, como el neogótico-indio, dentro del cual podemos destacar el Pabellón Real de Brighton, obra de John Nash. Varios de los conocidos castillos campestres de los nobles británicos de la época también pertenecen a este estilo.


Plaza de Toros, Madrid (ESP)
Ejemplo del historicismo neomudéjar.
En España, destacó la corriente neomudéjar, como expresión de un estilo propio y nacional. Arquitectos como Emilio Rodríguez Ayuso o Agustín Ortiz de Villajos vieron en el arte mudéjar algo únicamente español y empezaron a diseñar edificios utilizando rasgos del antiguo estilo, entre ellos las formas abstractas de ladrillo y los arcos de herradura. Ejemplos de esta corriente son la Plaza de Toros de Goya, en Madrid, de Rodríguez Ayuso y Álvarez  Capra; la Estacion de Trenes de Toledo, de Narciso Clavería; la Casa de Correos y telégrafos de Málaga y el Pabellón Mudéjar, en Sevilla.


Palacio de Ópera Garnier, París (FR).
Neobarroco, dentro del historicismo.
La corriente historicista del neobarroco tuvo tierra fértil en la ciudad de París, pues su reconstrucción coincidió con el auge de este estilo arquitectónico. Se utilizó especialmente para los teatros, ya que el barroco en el que estaba inspirado había contribuido a un florecimiento de las artes escenográficas en Francia. En Austria en cambio, el uso de esta corriente tiene una connotación patriótica, ya que se relaciona íntimamente con el florecimiento cultural y expansión política de principios del siglo XVIII que tuvo el país bajo el control de los Habsburgo, que llegaron a convertir al Imperio Austro-Húngaro en el más poderoso de Europa.


Catedral de la ciudad de Sofía (BUL).
Ejemplo del Historicismo neobizantino.
El estilo neobizantino comenzó a desarrollarse en la Rusia imperial y en la Europa del Este, y tuvo una larga evolución desde la Catedral de Sofía, en San Petersburgo, que data de 1782, a la Catedral de Alejandro Nevski de Sofía, Bulgaria, que fue construida en 1882. En Rusia, esta corriente historicista fue popularizada por el arquitecto Konstantin Ton, que además mezcló elementos neoclásicos y elementos de la arquitectura rusa tradicional. En Belgrado, actual Serbia, el estilo neobizantino se prolongó dentro de las primeras décadas del siglo XX con la iglesia de San Marcos, construida de 1931a 1940 por Petar et Branko Krstić.


Federal Hall, New York (USA).
Historicismo neoclásico.
En norteamérica, concretamente en Estados Unidos, se desarrolló con mayor importancia la corriente neoclásica o también conocida como neogriega, especialmente en la ciudad planificada de Washington DC, la capital del país y donde podemos encontrar hasta hoy edificios emblemáticos de este estilo, como la Casa Blanca o el Lincoln Memorial. Otras ciudades de la Unión también desarrollaron construcciones similares, como el Second Bank of the US, en Filadelfia, el Washington Square Park y el Federal Hall National Monument, en Nueva York.


Palacio Noel, Buenos Aires (ARG).
Ejemplo de historicismo neocolonial.
Mientras que en los países latinoamericanos, de México a Argentina (incluyendo los Estados de California y Florida, en Estados Unidos, de una fuerte influencia latina), se creó un estilo propio conocido como neocolonial, y que presenta diversas raíces debido a la heterogeneidad de orígenes de las culturas colonizadoras de cada territorio, ya hayan sido estas españolas, portuguesas, francesas o británicas. Por ello, el término es muy amplio y existen versiones diferentes de la arquitectura neocolonial por distintos motivos históricos y culturales, según el lugar. En países como Ecuador y Perú, de fuerte presencia colonial española a inicios de la conquista, este movimiento tuvo tierra fértil a mediados del siglo XX.

Y así llega la arquitectura historicista a Quito


A inicios del siglo XX la ciudad de Quito no sobrepasaba los límites del casco colonial que por siglos la había encerrado. Más, la llegada del nuevo siglo, los quiteños que viajaban a Europa cada vez con mayor frecuencia y el fortalecimiento de una clase que podríamos considerar media-alta, coadyuvaron para que de pronto los límites fueran extendiéndose hacia los extremos norte y sur.

En la década de 1920 se había planificado ya el barrio conocido como Centenario (que acabaría llamándose Mariscal Sucre, y que hoy es conocido simplemente como La Mariscal) al norte de El Ejido. Este barrio, que eliminaba la línea de fábrica típica en las calles del Centro Histórico y que en su lugar presentaba jardines hacia la calle, fue el destino que escogieron las familias más acomodadas de la ciudad para trasladar sus viviendas lejos del bullicio y los inconvenientes que representaba el centro de la ciudad.

Dentro de este marco aparecieron los primeros arquitectos extranjeros que llegaban de Europa en busca de un mejor futuro, lejos de la oscura nube de las guerras que se avecinaban en el viejo continente. Estos profesionales trajeron consigo el estilo arquitectónico de moda en aquel entonces, conocido hoy como historicismo, y lo introdujeron en las nuevas mansiones, palacios y palacetes que se construían en el nuevo sector de la ciudad de Quito.

Aunque algo tardía en relación a Europa, donde había aparecido a finales del siglo XIX, la arquitectura historicista tuvo un gran auge en la capital ecuatoriana alrededor de 1920, cuando al otro lado del Atlántico iniciaba el declive de la misma. El historicismo vino a reemplazar al estilo republicano que había primado desde la época de la independencia del país en 1830, y su estilo por demás bizarro para la costumbrista gente de la época, pudo resultar chocante en un inicio, pero terminó siendo bien aceptado, sobre todo en sus corrientes neobarrocas y neocoloniales.

Pronto la ciudad se llenó de edificios de estilo historicista, incluso en el centro de la ciudad, entre los que destacan varios que citaremos a continuación:

Historicismo Neogótico


Castillo Larrea
Ubicado en la esquina de la avenida 12 de octubre y la calle Baquerizo Moreno, en el sector nororiental de La Mariscal, el Castillo Larrea fue construido en 1940 por el arquitecto Rubén Vinci Kinard para Carlos Manuel Larrea, un historiador especializado en temas del siglo XVIII, miembro de la Academia Nacional de Historia de aquel entonces, y vinculado a las élites quiteñas.

El diseño de castillo medieval, solicitado por el mismo Larrea, es una construcción de ladrillo compuesta por varios volúmenes que forman torres, almenas, torrecillas y hasta un falso puente levadizo por el que se accede a la entrada principal. Inventariado como bien patrimonial en la década de 1990, fue vendido a una empresa de seguros que lo ocupó para sus oficinas y mantuvo también los jardines en el mejor estado hasta 2011, cuando el terreno fue comprado por una constructora para desarrollo inmobiliario, aunque por su condición patrimonial, no puede afectar ni demoler la estructura del Castillo. Lee el artículo completo AQUÍ.


Basílica del Voto Nacional
Esta monumental iglesia católica está ubicada en el sector de Santa Prisca, inicio del Centro Histórico de Quito; flanqueada por las calles Venezuela por el occidente, García Moreno por el oriente y Carchi por el sur, donde se encuentran su fachada y entrada principales. 

Se trata de una obra iniciada en 1892 por impulso de los presidentes de la época (Luis Cordero Crespo y José María Plácido Caamaño), sobre planos del arquitecto italiano Emilio Tailler y modificaciones del padre Julio María Matovelle, aunque aún no está terminada por completo. Su estructura es de hormigón, piedra y ladrillo. Por sus dimensiones es considerada la construcción neogótica más grande del continente, y una de las más importantes del mundo. Sus torres alcanzas los 115 metros de altura y su nave principal tiene 140 metros de largo por 35 de ancho y un promedio de 30 metros de altura, aunque en el crucero esta alcanza los 74 metros. Cuenta con 24 capillas votivas de 15 metros de altura, dedicadas a cada provincia del Ecuador.

Como aportes propios de la Basílica al neogótico se cuentan los detalles alusivos a la historia de Ecuador en sus vitrales, fauna autóctona en sus rosetones y animales endémicos del país en lugar de las gárgolas y acróteras. El templo alberga además el Panteón Nacional de Jefes de Estado, donde reposan los restos de varios mandatarios de la nación.


Iglesia de Santa Teresita
Ubicado en la esquina formada por las calles Francisco Robles y 9 de octubre, en pleno corazón del sector de La Mariscal, este templo católico pertenece a la orden de las Hermanas Carmelitas.
Fue construido por el arquitecto y Hno. Mariano de San José Riocerezo entre 1938 y 1954, para servir a las necesidades espirituales del nuevo sector de la ciudad. Su estructura de hormigón armado destaca de los palacetes que lo rodean debido a su color y altura.

Su fachada organizada en tres partes tiene un eje central de simetría; presenta dos torres delanteras, arcos ojivales para sus ventanas y puertas, rosetones, remates muy ornamentados en forma de pináculos, frontis y una torrecilla en el transepto. La nave está cubierta por bóvedas de crucería que culminan en florón y nervaduras en pilares. Una pequeña construcción adyacente de dos pisos, en el mismo estilo, sirve de residencia para las monjas y de oficinas de la parroquia eclesiástica.


Escuela de Artes y Oficios San Roque
Esta estructura está ubicada al final del Bulevar 24 de Mayo, rodeada por las calles Rocafuerte, Loja, Huáscar y Chimborazo. Fue una de las primeras construcciones historicistas de la ciudad, construida en 1871 por el arquitecto alemán Francisco Schmidt, autor de otras tantas obras monumentales de la ciudad.

Construido en ladrillo expuesto, con refuerzos de piedra labrada, presenta una fachada compuesta simétricamente con torrecillas laterales y arcos ojivales. El acceso se da por una escalera que se abre hacia el patio, flanqueada por una balustrada de moriscos. En la fachada posterior presenta marquesina de hierro con cubierta de vidrio.

El edificio, que en un inicio fue concebido como una escuela técnica para aprender oficios como la ebanistería tuvo varios usos a lo largo de su historia, como el desucursal de la la Catholic Protectory of New York, Facultad de Ingeniería de la Universidad Central, hasta llegar al actual como Mercado de Muebles adjunto al Mercado de San Roque. A pesar de su entorno, totalmente deteriorado y considerado como zona roja, el inmueble es parte del inventario patrimonial del Municipio de Quito desde hace varias décadas.

Historicismo Neomudéjar


Palacio de La Alhambra
Está ubicado en la intersección de la avenida 6 de diciembre y la calle Vicente Ramón Roca, en el sector de La Mariscal. La construcción de este palacio data de 1932, cuando aparece por primera vez en los planos de la ciudad. Su nombre original fue el de "Villa Herdoíza", debido al apellido de la familia a la que perteneció durante tres generaciones. En 2006 fue comprado por el Municipio de Quito para restaurarlo, debido a que se encontraba en estado deplorable y arrendado a una mecánica, y en agosto del 2007 fue cedido en comodato a la Academia Nacional de Historia del Ecuador.

El nombre popular de La Alhambra, que se usa oficialmente desde que la ANHE se trasladó allí, se debe a su estilo, que en el imaginario quiteño se ve reflejado en el afamado Palacio de La Alhambra, ubicado en Granada (España). Lee el artículo completo AQUÍ.



Palacete Villagómez-Yépez
Ubicado en la esquina formada por la avenida Gran Colombia y la calle Castro en el sector suroriental del parque La Alameda, este edificio fue construido entre 1930 y 1932 para la familia Villagómez-Yépez, y fue posteriormente adquirido por los Hallo.

El arquitecto encargado de la obra fue Francisco Durini, parte de una de las familias de arquitectos más afamadas del país y bajo cuya firma constaban muchos de los más espléndidos palacios y mansiones de la ciudad. Obtuvo el Premio Ornato, que otorga el Municipio a las más bellas obras arquitectónicas que se construyen en la ciudad durante el año, en 1932. Lee el artículo completo AQUÍ.


Historicismo Neoclásico Academicista

Palacio de Najas
Ubicado en el sector de La Mariscal, es otra de las construcciones civiles que demuestran la opulencia aristocrática quiteña de inicios del siglo XX. Ocupa una manzana de tamaño mediano formada por la avenida 10 de Agosto y las calles Gerónimo Carrión, Ulpiano Páez y Gil Ramírez Dávalos.

La construcción inició en 1925 y concluyó en 1930, su arquitecto fue Francisco Durini Cáceres y tuvo que hacerle varios cambios de acuerdo a los gustos personales de la esposa del propietario, la francesa Susane DeLavelle, casada con el rico comerciante libanés José Constantino Najas. Fue la misma DeLavelle quien mandó a instalar las escaleras de mármol y a embellecer los jardines con las fuentes y caminería afrancesada que subsisten hasta el día de hoy.

En 1943 los Najas venden la propiedad al Estado ecuatoriano, que deseaba convertir el Palacio en sede de la Cancillería, trasladando parte del mobiliario original del Palacio de Carondelet hasta los salones de Najas. En 1994 el edificio, exceptuando la torre moderna construida a finales de la década de 1950, fue declarado Patrimonio Nacional. Lee el artículo completo AQUÍ.


Palacio de Barba
Una cuadra entera, rodeada por altos muros blancos, árboles y enredaderas que sobresalen solamente para darle más altura a la barrera que no permite ver absolutamente nada de su interior, esconden uno de los edificios señoriales mejor conservados y sin alteraciones del siglo XIX en la zona de La Mariscal: el Palacio de Barba.

Flanqueado por la avenida 12 de Octubre y las calles Wilson, Robles y Tamayo, la entrada principal se encuentra sobre esta última, aunque nuevamente escondida tras pesadas puertas de hierro forjado y cubiertas de latón para evitar las miradas curiosas hacia el interior del predio.

Se desconoce con exactitud el nombre del arquitecto que diseñó el palacete, pero debido a su estilo afrancesado, se le ha atribuido a Francisco Durini, quien había diseñado el Palacio de Najas en un estilo similar. El edificio está catalogado como bien cultural patrimonial por el Municipio de Quito desde la década de 1990. Lee el artículo completo AQUÍ.


Colegio Femenino Espejo
Este edificio está ubicado en la calle Luis Felipe Borja, entre Pazmiño y Luis Sodiro, en el sector noroccidental del parque La Alameda.

Fue construido en 1922 por el arquitecto Pedro Aulestia para albergar originalmente al Colegio 24 de Mayo, hasta que este se pasó a sus nuevas instalaciones en el sector de El Batán (norte de Quito), y el edificio fue ocupado por el actual Colegio Femenino Espejo.

Su emplazamiento sobreelevado, con retiro de cinco metros, tiene la particularidad de prolongarse atravesando la calle, y sobre el mismo eje de fachada, en un espacio urbano de una cuadra con doble escalinata y cuerpos de agua centrales diseñados con rocas y piletas que rematan en la avenida 10 de Agosto, desde la cual se puede apreciar el conjunto en todo su esplendor.

Pasando la portada simétrica de piedra en la puerta principal, se accede a un gran hall flanqueado de columnas que culmina en otra monumental portada también de piedra que conecta con dos corredores a cda lado, que se dirigen hacia los pabellones de aulas, construidos en ladrillo y con ventanas rectangulares, adornadas con molduras exteriores de estilo neoclásico. Lee el artículo completo AQUÍ.


Palacio de La Circasiana
Está ubicado en la inmensa manzana conformada por las avenidas Colón y 10 de Agosto, y las calles Versalles y Alonso de Mercadillo; en el sector de Santa Clara de San Millán, colindante con La Mariscal por el occidente.

La Circasiana constituye el símbolo mayor de la opulencia y el poder que tenía la aristocracia quiteña de inicios del siglo XX, pues pertenecía a la familia Jijón-Caamaño-Flores, condes de Casa Jijón y máximas figuras del Partido Conservador.
La primera etapa del Palacio, iniciada en 1893 sobre planos diseñados por el arquitecto alemán Franz Schmidt, tiene dos niveles y un marcado estilo neoclasisita francés (academicista) de fines del siglo XIX, con una mansarda de remate, cubierta con tejas de latón, siendo su fachada principal hacia la actual avenida Diez de Agosto. En el interior tenía varios salones, y una escalinata permitía el acceso al segundo piso, en donde se encontraba el dormitorio de los Jijón y un oratorio.

Junto a la quinta, en un edificio anexo de estilo neorománico, se encontraba la biblioteca de Jacinto Jijón, a la que se accedía por un pasadizo secreto. El Salón principal estaba decorado con una chimenea de mármol y varias obras de arte y aún se accede a él por medio de una escalinata flanqueada por dos leones de bronce, que miran hacia un amplio jardín. En las paredes de la parte más antigua del Palacio pueden verse hasta hoy los escudos nobiliarios de los Jijón y sus parientes.

A partir de 1920 los Jijón deciden ampliar la quinta original, etapa constructiva que tomó 21 años. Las ampliaciones y readecuaciones lograron dos salones sociales (el de Los Escudos y el del Artesonado) y la mayor parte de la segunda planta del palacio. A la quinta original se le adosó uno de los primeros edificios de hormigón armado construidos en Quito, construyendo un Palacio neoclásico de planta rectangular con un patio interior.

Hacia el costado oriental se colocó la nueva entrada principal, con una amplia escalinata de piedra, decorada con cuatro estatuas de mármol que representan las cuatro estaciones. Un gran arco de piedra tallada por Mideros con una alegoría llamada "La Despedida de los Centauros", al estilo de los arcos del triunfo de la antigüedad, fue colocado como puerta de entrada a los jardines del palacio.

Actualmente el Palacio y sus jardines pertenecen al Municipio de Quito, que compró el lugar a los Jijón-Caamaño en la década de 1990, cediéndolo en comodato al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, que lo restauró meticulosamente y ahora lo utiliza como su sede.


Palacio de la Vicepresidencia
(Antiguo Palacio de Correos)
Ubicado en la calle Benalcázar, entre Chile y Espejo; forma junto al Palacio de Carondelet o de Gobierno (al que está adosado por la parte trasera) el llamado "Complejo de Carondelet". Su construcción inició en 1922 y culminó en 1927 bajo la dirección del arquitecto italiano Augusto Ridder.

Luego de varios intentos fracasados para centralizar la administración de las comunicaciones, se decidió encargar el proyecto a Ridder, consultor de la Junta del Centenario de la Batalla de Pichincha.

Desde 1996 las oficinas de correos, que ocuparon este Palacio desde sus inicios, fueron trasladadas al norte de la ciudad, y el edificio fue convertido en el Palacio de la Vicepresidencia, con conexiones al Palacio de Carondelet a través de las cocheras que comparten. Lee el artículo completo AQUÍ.


Villa Luciano
Ubicada sobre la calle 18 de Septiembre, entre la avenida 10 de Agosto y la calle 9 de Octubre, se encuentra esta tradicional mansión quiteña de inicios del siglo XX que, entre otras cosas, ha sido incluso escenario de series de televisión que recrean historias de la época en que fue construida.

Se trata de una de las estructuras más representativas de la arquitectura que se dio en el sector de La Mariscal en la década de 1940. Lee el artículo completo AQUÍ.


Palacio Cordovez
(Hotel Mansión del Ángel)
Ubicado en el sector oriental del parque La Alameda, y construido a principios del siglo XX por el arquitecto italiano Giacomo Radiconcini, este palacio perteneció en un inicio a Domingo Cordovez Ricaurte, quien la edificó para su esposa, Mercedes Bustamante Cevallos, cuando la familia regresó de Lima tras un destierro al que les había condenado el general Eloy Alfaro Delgado. Durante su destierro en la capital peruana, los Cordovez residieron en el Palacio Melgar, y se enamoraron tanto de la edificación que trajeron con ellos los planos para construir una réplica de iguales proporciones en Quito cuando finalmente pudieron regresar.

En 1930 el edificio fue comprado por Carlos Mercado Matheus, quien le cambió el nombre a Palacio Mercado, y que convirtió el lugar en un ebullidero de vida social para la gente de la alta sociedad quiteña de la época. El Palacio fue comprado una vez más en 2007, esta vez por el hotelero Jorge Espinosa, quien ya era el propietario de un hotel boutique en el sector de La Mariscal llamado "Mansión del Ángel", y decidió usar el mismo nombre para trasladar su negocio a este nuevo lugar. Lee el artículo completo AQUÍ.

Historicismo Neoclásico Palladiano


Teatro Nacional Sucre
Este emblemático edificio cultural, no solo de la ciudad de Quito sino del país entero, se levanta en el Centro Histórico de la capital, en el lugar que hasta inicios del siglo XIX era ocupado por el edificio de las Carnicerías, frente a la plaza en la que los ciudadanos celebraban corridas de toros con tablados improvisados durante las fiestas de la ciuadad.

Para su edificación y abaratemiento de costos se utilizó parte de la estructura que ya existía en el lugar, visible en la actualidad por los anchos muros de adobe de la sección trasera del Teatro.

Diseñado por el arquitecto alemán Francisco Schmidt  en 1879, por orden de Marietta de Veintimilla, sobrina del entonces presidente Ignacio de Veintimilla y que hacía las funciones de Primera Dama y a veces de Encargada del Poder Supremo, el edificio se convirtió en la primera sala de gran magnitud para eventos culturales del país.

Aunque albergó el primer concierto el 25 de noviembre de 1886 con la Orquesta Sinfónica de Lima y la presencia de su impulsora, doña Marietta de Veintimilla y su tío, el edificio no fue completamente terminado sino hasta 1922, cuando se inauguró oficialmente por motivo del centenario de la Batalla de Pichincha.

Su fachada neoclásica, que se extiende a lo largo de toda la cuadra y con frente a la plaza llamada del Teatro, se compone de tres cuerpos sobresalidos: uno central y dos laterales rematados por tímpanos. En la planta baja ostenta un portal continuo.

El cuerpo central equilibra su menor altura respecto de los laterales gracias a su mayor ancho y tratamiento ornamental. Sobre un basamento sólido se levanta un piso con pórtico y columnas jónicas a manera de balcón, en el que destaca la estatua del Mariscal Sucre (en honor a quien recibe su nombre el edificio) realizado por el artista español de González Jiménez. El frontispicio central sostienen un enorme frontón que recuerda al Partenón griego y en el que se puede apreciar una escultura en relieve de Morfeo, el Dios del sueño, y las 9 Musas Canónicas: Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania.

En su interior, aunque de pequeñas dimensiones comparado con los europeos, presenta una funcionalidad y decoración ostentosa y elegante, típica de los salones de ópera de la época. Lámparas europeas, frescos de afamados artistas quiteños, espejos de cristal de roca, asientos de terciopelo, balcones con ornamentación de yeso pintado de dorado y una impresionante cortina de seda, donada por el mismo arquitecto Francisco Schmidt, completan la majestuosidad del lugar que se mantiene intacto hasta hoy.


Instituto Nacional Mejía
Ubicado sobre la calle Luis Vargas Torres (conocida popularmente solo como "Vargas"), donde remata la calle Arenas que viene desde la Plaza del Consejo Provincial de Pichincha, en la avenida 10 de Agosto; este edificio es sede de uno de los Colegios más importantes y tradicionales del país.

Fue construido en 1922 por el arquitecto alemán Wilhen Spahr, y ampliado en 1928 por el arquitecto Pedro Aulestia. Se trata de una obra que se realizó en varias etapas sobre los planos originales de Spahr.

Su emplazamiento elevado permite dar lugar a una escalinata monumental, de varios tramos y gran amplitud que nos llevan hasta la entrada principal del edificio, donde podemos encontrar un busto de Bronce de José Mejía Lequerica, el científico del siglo XVIII del que la institución toma el nombre.

La fachada tiene un cuerpo central que avanza con un pórtico de columnas jónicas que sostienen el tímpano triangular que muestra en su centro el escudo del Colegio. Las alas laterales rematan en dos pabellones transversales, también coronadas con tímpanos, que cierran el conjunto por los lados norte y sur, a manera de herradura. Al interior el edificio tiene tres núcleos de circulación, cuyas galerías convergen en un patio cívico central.


Casa de la OSN
(Orquesta Sinfónica Nacional)
Ubicado en la calle Plaza y la avenida Patria, en el sector nororiental del parque El Ejido.

Fue construido en el año 1909 dentro del boom de mansiones y palacetes que vivió el sector de La Mariscal en aquella época, aunque según la versión más aceptada, éste fue concebido desde un inicio para actividades culturales de la Embajada de Estados Unidos, como el pabellón expositor de su país dentro del marco de la Exposición Nacional, organizada por el presidente Eloy Alfaro en aquel año.

En la actualidad el predio ya no le pertenece a la Embajada de Estados Unidos, sino al Municipio de Quito, quien lo entregó en comodato a la Orquesta Sinfónica Nacional, quienes instalaron allí sus oficinas, salas de práctica y hasta un pequeño salón de conciertos. Lee el artículo completo AQUÍ.


Antiguo Hospital Civil Eugenio Espejo
Está ubicado sobre la avenida Gran Colombia, en el sector nororiental del parque La Alameda, en la colina que inicia su elevación hacia el Itchimbía.

Fue construido entre los años de 1920 y 1930 por el arquitecto Augusto Ridder, autor de otras importantes edificaciones de la ciudad. Inaugurado en 1933 por la Junta de Beneficencia, en 1950 pasó a pertenecer al Ministerio de Salud Pública.

En su construcción se utilizaron materiales tradicionales como el carrizo y el chocoto, que fueron reemplazados posteriormente por otros de mayor durabilidad y estabilidad.

El cuerpo cilíndrico central da al eje de la calle a través de un corto camino empinado con parterre central ajardinado que muestra un busto de bronce del prócer independentista Eugenio de Santa Cruz y Espejo, de quien toma el nombre el Hospital. Destaca especialmente la cúpula que corona este semi-círculo y el orden gigante de columnas apareadas y exentas.

Transversal a este edificio principal, que servía como administrativo, se encuentran los pabellones de dos pisos cada uno, dedicados para los enfermos y las salas de operaciones. Cada uno de ellos, y en un número de cinco, están dispuestos simétricamente entre sí, separados por amplios jardines que se conectan por galerías cubiertas de tipo balcón. Cuenta además con una pequeña iglesia con las mismas características de los pabellones de enfermos.

Actualmente el edificio constituye el Centro de Convenciones Eugenio Espejo, el más grande la ciudad de Quito; mientras que el hospital fue trasladado en la década de 1970 a un nuevo edificio de estilo brutalista en la esquina delantera derecha del antiguo.




Antiguo Hospital Militar
(Museo de Arte Contemporáneo)
Ubicado en la calle Montevideo, en el sector de San Juan, puerta del Centro Histórico desde el noroccidente de la ciudad, este es uno de los conjuntos arquitectónicos civiles de mayor dimensión en el área antigua de Quito.

Su primera etapa data del año 1899, cuando la Junta de Beneficencia Olmedo, de la ciudad de Guayaquil, financió el proyecto para la construcción del Sanatorio Vicente Rocafuerte para enfermos de tuberculosis; contratando para el efecto al arquitecto alemán Francisco Schmidth, quien diseñó otros edificios emblemáticos de Quito, y bajo cuyos planos se inició la construcción del hospital en el año 1900.

En 1906, el arquitecto italo-suizo Lorenzo Durini realizó algunas reformas a los planos de Schmidth. Al morir Durini quedó a cargo de las obras su hijo Francisco, pero la construcción no tuvo continuidad debido a problemas políticos. La obra es retomada en 1912, ahora en propiedad del Ejército, para convertirla en el Hospital Militar de Quito; el arquitecto al que encargaron el rediseño fue el italiano Augusto Ridder, pero no es sino hasta 1929 en que este ambicioso proyecto concluye en su totalidad, a cargo del Batallón de Ingenieros No.1 “Montúfar”.

El edificio fue bombardeado en 1932, lo que obligó a su reconstrucción respetando la tipología original del último rediseño de Ridder.

La edificación tiene una tipología lineal única, que se adopta por primera vez en la ciudad, basada en los criterios técnicos de los sanatorios europeos, cuyo esquema de distribución, la luz natural y la ventilación fluyen libremente por todo el edificio. La disposición funcional es simétrica: a partir de un eje curvo de circulación se ubican radialmente 10 pabellones simétricos de dos pisos cada uno para hospitalización, dejando entre cada uno varios patios irregulares.

Un volumen posterior de planta rectangular organizado alrededor de un patio central, con dos alas laterales, albergaba funciones de servicios específicos: cocinas, áreas de empleados y cuartos de maquinarias. La implantación de este volumen, coincidente en sus extremos con los de la galería curva genera dos patios interiores irregulares pero simétricos, uno a cada lado. Los patios de este pabellón tienen corredores semiabovedados, sostenidos por doble columna de hierro sobre base de piedra.


Historicismo Neocolonial


Palacio Benjamín Carrión
(Casa de la Cultura Ecuatoriana)
También conocido como Casona de la CCE. Está ubicado frente al tradicional parque de El Ejido, en los terrenos donados por el Municipio de Quito a la institución en 1944. Sus predios se encuentran flanqueados por las avenidas 6 de Diciembre, Patria, y 12 de Octubre; además, en su lado sur colinda con el parque de El Arbolito.

El edificio comenzó su construcción en 1946, basado en los planos del ingeniero Alfonso Calderón Moreno, quien lo concibió como una estructura de estilo neoclásico. Sus jardines delanteros, con frente a la avenida 6 de Diciembre y un ancho de siete metros, exhiben bustos de cuatro importantes escritores ecuatorianos.

Su fachada, a la que se accede desde una escalinata con descanso, está dividida en tres secciones. Presenta una puerta de piedra en su sección central, coronada por una gran ventana rectangular y un altorieleve tallado con la alegoría de la Cultura. Sus dos secciones laterales, una a cada lado, presentan ventanas cuadradas en el primer piso, y de arco de medio punto en el segundo; ambas secciones están rematadas por un pequeño frontis que exhibe altorieleves en piedra con alegorías de la música y la literatura.

Varios de sus muros interiores, sobre todo en los salones principales, están decorados con frescos de Oswaldo Guayasamín y Galo Galecio; mientras que en el hall principal se asinó los murales de Diógenes Paredes y José Enrique Guerrero.


Pasaje Maldonado
Ubicado en la calle Chile y Mideros, frenta  la entrada principal del Colegio San Pedro Pascual, que a su vez es parte del convento de La Merced, este edificio fue construido en la década de 1930.

El terreno que ocupa se conformó con posteridad al relleno que se hizo en la quebrada de El Tejar, dejando un sitio baldío de forma irreguar que se usó como terminal improvisada de transportes, ocasionando el aparecimiento de ventas informales en los alrededores. Con este precedente, y para 1950, ya se había consolidado el conocido Mercado Popular Ipiales, donde se ofrecen hasta hoy todo tipo de productos textiles, artesanales y souvenirs.

El pasaje fue construido como un sitio que podría albergar varios de estos locales en un solo lugar, ofreciendo mayor comodidad al comprador, al no tener que deambular por la calle buscando lo que necesitaba.  Destaca su portal de piedra oscura labrada  y sus balcones con barandas de hierro forjado; además de las ventanas del nivel de la calle, con forma de arco y de tamaño monumental.



Mansión Plaza-Lasso
Está ubicada en la esquina formada por las avenidas 6 de Diciembre y Wilson, en el sector oriental de La Mariscal.

Construida a inicios del siglo XX, la mansión fue residencia privada de la familia del ex presidente Galo Plaza Lasso hasta mediados de la década de 1980, cuando la Academia Diplomática de Ecuador compró la edificación para convertirla en sus oficinas.

En 2011 se restauró meticulosamente el edificio para convertirlo en la sede temporal de la UNASUR (Unión de Naciones de Suramérica), el mayor organismo de representación del subcontinente, mientras su edificio definitivo es construido en la ciudad Mitad del Mundo, cerca de Quito. Lee el artículo completo AQUÍ.


Palacete de los Carrión
(Centro Cultural Benjamín Carrión)
Ubicado en la esquina de las calles Páez y 9 de Octubre, en el sector de La Mariscal, este palacete perteneció por varias generaciones a la familia de Benjamín Carrión, impulsor y fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Fue construido en 1939 por el ingeniero Alfonso Calderón Moreno. La fachada austera de ventanales cuadrados en el piso bajo y rectangulares con balcones de madera en el piso superior es interrumpida por la entrada principal, en la que una imponente portada de piedra recuerda las casas coloniales del Centro Histórico de la ciudad. Las armas de la familia Carrión coronan la portada, mietras que dos nichos a los lados de la ventana central de la misma, exhiben románticas esculturas talladas en piedra andesita.

En la década de 1980 la familia colocó allí un hotel llamado Luthecia. En la década de 1990 es declarado patrimonio de la ciudad y actualmente funciona allí un Museo y biblioteca dedicados a la historia de Benjamín Carrión y de la ciudad de Quito. La familia Carrión donó parte del mobiliario y la decoración original del palacete, lo que le convierte en un importante testimonio, muy realista, de la época.


Nuevo Colegio Simón Bolívar
(Antigua Escuela Espejo)
Este moderno edificio está ubicado en la calle Río de Janeiro, en el sector occidental del Parque El Ejido. Fue construido originalmente para albergar las instalaciones de la Escuela Municipal Espejo de Varones, y bajo ese nombre es aún conocido por muchas personas. 

En el año 2012, el presidente Rafael Correa construyó una nueva sede para la Escuela y trasladó al edificio, que quedaba en deshuso, al tradicional Colegio Simón Bolívar que hasta entonces había funcionado en un estrecho edificio del Centro Histórico de la Ciudad.

Fue construido entre 1944 y 1947 por los ingenieros Carlos Abarca y Miguel Suárez, siguiendo los cánones del neocolonial aunque estos ya no estuviesen de moda para entonces. Es una obra que se ubica dentro de una corriente de revalorización de la arquitectura tradicional, organizada alrededor de un patio central y galerías con arco de medio punto sobre pilares.

Presenta pabellones de tres pisos dispuestos perpendicularmente a un bloque principal. El rehundimiento central remarca un acceso definido y jerarquizado. Entre los bloques se disponen las áreas verdes, y en la parte trasera de los mismos, las áreas deportivas como canchas y piscina.


Pasaje de las Conceptas
Construido en 1940, el diseño de este edificio neocolonial es atribuido al arquitecto Alfonso Calderón. Se ubica en la calle Chile, entre García Moreno y Benalcázar, junto al Convento de las hermanas de la Inmaculada Concepción, con el cual intentó conjugarse en la simplicidad de la mayor parte de su fachada, con ventanas rectangulares y poco ornamentadas. Estas últimas contrastan con el cuerpo central de piedra labrada y columnas jónicas de la puerta principal, que sirve como entrada jerarquizada al pasaje de columnata.

Pilastaras de piedra que forman arcos de herradura dan lugar a un atrio a nivel de la calle, a lo largo del cual se han dispuesto locales comerciales y restaurantes.

Organizado tripartitamente, entre los cuerpos izquierdo y derecho y frente central, este tiene una concentración de la decoración con diferencia de color y material entre los planos de fondo respecto de los elementos estructurales de la composición.

Con una altura de tres pisos más el frontis que lo corona, es considerada una de las estructuras civiles más altas del Centro Histórico de Quito, aunque casi opacado por la belleza de los Palacios de Carondelet y la Vicepresidencia, cuyas fachadas laterales se encuentran cruzando la calle. Sin embargo, es bastante visible desde la Plaza Grande, sobre todo si uno se encuentra en el costado norte de la misma.


Mansión Plaza
Esta mansión, construida a mediados del siglo XX, se encuentra ubicada en la calle Leonidas Plaza, entre Jorge Washington y la avenida Patria, en el sector suroriental de La Mariscal, a pocas cuadras del parque El Ejido. 

Su estructura de dos piso posee cubierta de tejas, fachadas austeras, muros lisos, vanos rectangulares. Las ventanas del segundo piso tienen forma de arcos de medio punto estrechos, agrupados en número de tres para formar una sola; mientras que las del piso bajo tienen forma rectangular, también estrechas y agrupadas en un número de tres para el mismo efecto que las de arriba.

La puerta, precedida por escalinata, tiene frente de piedra con forma de arco de medio punto, al igual que la ventana derecha (la única del primer piso con esa forma). Todas las columnas de la fachada son de estilo salomónico. Un balcón cerrado al estilo colonial limeño, con rejas de hierro pintadas de blanco, antepechos salientes y rejas de hierro forjado en los jardines complementan el conjunto.