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Residencias Presidenciales (siglo XX)


Aunque muchos creen y dan por sentado que los Presidentes ecuatorianos siempre han vivido en el Palacio de Carondelet esto no es del todo cierto, y es que a lo largo de los casi dos siglos de historia que tiene nuestra nación, el edificio de Gobierno ha vivido periodos históricos en los que se encontraba atiborrado de oficinas públicas y dependencias ministeriales.

La mencionada situación de hacinamiento que vivía la sede del poder ejecutivo obligó a varios Mandatarios de turno a optar por vivir en sus propias residencias o, si eran de otras ciudades, arrendar algún inmueble cercano al Palacio. Por ello, y para conocer estas residencias presidenciales, a continuación presentamos las casas, mansiones y palacetes que sirvieron de vivienda para nuestros gobernantes a lo largo del siglo XX.



Casa Presidencial Alfarista
(1899-1925)

Ubicada en la calle Chile, entre Benalcázar y Cuenca, esta casa fue adquirida por el Gobierno de Eloy Alfaro Delgado en 1899 para que el líder liberal residiera allí junto a su familia, pues al ser originario de Manabí y haber vivido por años en Panamá, no poseía propiedades en la ciudad de Quito. Alfaro ocuparía el inmueble en la última parte de su primera presidencia (1899-1901).

Posteriormente la casa fue habitada por el también manabita y sucesor de Alfaro, Leónidas Plaza Gutiérrez, que residió allí en su primer periodo (1901-1905), y el guayaquileño Lizardo García entre 1905 y 1906. Cuando García fue depuesto por Eloy Alfaro, éste último pasó a ocupar nuevamente el inmueble para su segunda presidencia entre 1906 y 1911, época de la que data la famosa fotografía del Viejo Luchador montado en un caballo en el patio, y que algunos creen erróneamente que fue tomada en el Palacio de Carondelet. 

Aunque era quiteño de nacimiento, en 1911 el presidente Emilio Estrada Carmona decidió también residir en la casa pues  había vivido en Guayaquil desde su adolescencia y no tenía propiedades en la ciudad de Quito; allí tuvo lugar su repentina muerte a poco de haber iniciado su Gobierno.

Después del periodo de inestabilidad política que siguió a la muerte de Estrada y el asesinato de Alfaro, el presidente Leónidas Plaza volvería a habitar el inmueble en su segunda presidencia (1912-1916), costumbre que fue repetida por el guayaquileño Alfredo Baquerizo Moreno (1916-1920) y el chanduyense José Luis Tamayo (1920-1924). El último Mandatario que habitó la casa fue el cuencano Gonzalo Córdova entre 1924 y 1925, cuando fue depuesto por la Revolución Juliana.

En la actualidad el inmueble está en manos del Municipio de Quito, que instaló allí las oficinas del Patronato Municipal San José desde el año 2001.



Casa de los Presidentes
(1928-1935)

Ubicada en las esquina de las calles Mejía y Guayaquil, esta casa fue adquirida y hermosamente amoblada en estilo francés por el Gobierno del presidente Isidro Ayora Cueva en 1928, pues a éste le resultaba incómodo trasladarse desde su residencia particular (ya desaparecida) en el norte de La Alameda, que por aquella época aún se consideraba las afueras de la ciudad o al menos su límite más septentrional.

La mansión estuvo desocupada tras la renuncia de Ayora en 1931, pues los Encargados del Poder no residieron allí con excepción del guayaquileño y presidente del Senado, Alberto Guerrero Martínez, que la habitó entre septiembre y diciembre de 1932. El siguiente Presidente constitucional fue Juan de Dios Martínez, de cuya casa ocupada en su cortísimo periodo hablaremos más adelante.

La casa fue nuevamente ocupada por el guayaquileño Abelardo Montalvo, presidente encargado entre 1933 y 1934. Posteriormente fue habitada por José María Velasco Ibarra durante su primera presidencia (1934-1935), el encargado Antonio Pons (1935) y finalmente Federico Páez durante la primera parte de su Jefatura Suprema en el año 1935.

Posteriormente la casa fue convertida en sede del Ministerio de Previsión Social y en 1992 donada por el Gobierno de Sixto Durán-Ballén al Municipio de Quito, que instaló allí algunas dependencias como la Dirección de Educación y Cultura.



Casa de Martínez Mera
(1932-1933)

Ubicada en la esquina de las calles Venezuela y Olmedo, este inmueble fue arrendado por el guayaquileño Juan de Dios Martínez Mera para residir durante su presidencia, misma que inició en 1932 y fue abruptamente cortada al año siguiente por el Congreso Nacional, alegando falsamente un fraude electoral.

La casa original de la época ha sobrevivido con pocas alteraciones y destaca especialmente por su profusa decoración en los vanos de las ventanas del segundo piso, aunque pasa desapercibida para la mayoría de transeúntes.



Palacio de Najas
(1935-1939)

Ubicado en el sector de La Mariscal, en las calles Jerónimo Carrión y 10 de Agosto, este hermoso palacio de estilo francés fue adquirido por el Gobierno de Federico Páez para servir como la nueva residencia presidencial, abandonando la de las calles Mejía y Guayaquil en el Centro Histórico. Páez viviría allí hasta el año 1937, cuando las Fuerzas Armadas colocaron a Alberto Enríquez Gallo como Jefe Supremo.

El mencionado general latacungueño Enríquez Gallo habitó el palacio entre 1937 y 1938, seguido por el cuencano Manuel María Borrero, presidente interino entre agosto y diciembre de 1938. El último habitante del inmueble fue Aurelio Mosquera Narváez, presidente constitucional de la República entre 1938 y 1939, que se suicidó en su habitación por la infidelidad de su esposa.

Después de la trágica muerte del presidente Mosquera se clausuraron las habitaciones y el palacio era ocupado únicamente para ofrecer bailes y recepciones, hasta que en 1845 fue finalmente convertido en sede del Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería).



Casa Presidencial Velasquista
(1940 - 1956)

Ubicada en la esquina de las calles Amazonas y Patria, esta mansión ya desaparecida fue adquirida en 1940 por el Gobierno de Alberto Arroyo del Río para convertirla en residencia presidencial, y que así el primer mandatario pudiera traer de Guayaquil a su esposa y sus dos hijos. Fue precisamente la primera dama, Elena Yerovi Matheus, quien le imprimió su innegable buen gusto personal a los interiores.

El sucesor de Arroyo del Río, el polémico José María Velasco Ibarra, también ocupó la casa durante su segunda presidencia (1944-1947) y la habitó junto a su segunda esposa, la música y poetisa argentina Corina del Parral.

Después de que Velasco Ibarra fue depuesto por un Golpe de Estado, el poder pasó a manos de su vicepresidente Mariano Suárez Veintimilla, que no habitó la casa durante los pocos días que duró su Gobierno antes de renunciar. Cuando el guayaquileño Carlos Julio Arosemena Tola asumió la presidencia sí ocupó la Casa Presidencial (1947-1948).

La mansión estuvo desocupada durante el Gobierno de Galo Plaza Lasso, de cuya residencia hablaremos abajo. Sin embargo volvió a ser usada por el mismo Velasco Ibarra en su tercera presidencia (1952-1956), la única que logró terminar. Luego de eso el inmueble siguió en manos del Estado y finalmente fue derrocado a finales de la década de 1970 para construir el actual edificio de COFIEC.



Mansión Plaza Lasso
(1948-1952)

Ubicada en el sector de La Mariscal, en la esquina de la avenida 6 de Diciembre con la calle Presidente Wilson, esta mansión de estilo neocolonial fue construida expresamente para convertirse en la residencia privada del político Galo Plaza Lasso y su familia. 

Cuando Plaza Lasso se convirtió en Presidente de la República (1948-1952) decidió continuar viviendo en su propiedad y no ocupar la Casa Presidencial de la avenida Patria; aunque eso sí, hizo algunos arreglos exprofeso para su nuevas funciones como mandatario, ampliando el Comedor para poder ofrecer cenas de Estado y mantener reuniones de trabajo.



Palacete Ponce-Gangotena
(1956-1960)

Ubicada en el sector de La Mariscal, en las calles Valdivia y Jorge Washington, este espectacular palacete de estilo neocolonial fue la residencia particular del político Camilo Ponce Enríquez y su esposa, la aristócrata Dolores Gangotena, ambos descendientes de nobles titulados en la antigua Real Audiencia de Quito.

Ponce Enríquez fue electo presidente de la República para el periodo 1956-1960, en el que emprendió la reconstrucción del Palacio de Gobierno, tirando abajo todo el edificio con excepción de la fachada floreana y volviendo a levantarlo en estilo neocolonial, dejándolo inutilizable por completo.

Es por ello que Ponce continuó residiendo en su mansión particular, a la vez que las labores y reuniones de trabajo las mantenía en el Palacio Gangotena (actual Hotel Casa Gangotena) de la Plaza de San Francisco, que había heredado su esposa y era uno de las más lujosos del Centro Histórico.



Apartamento Presidencial de Carondelet
(1960-actualidad)

Como ya hemos mencionado, durante la presidencia de Camilo Ponce Enríquez el Palacio de Gobierno fue demolido casi en su totalidad para ser reconstruido en su estilo neocolonial actual, trabajos que le aumentaron además un apartamento privado para el Presidente de la República de turno.

Los trabajos fueron entregados en las últimas semanas del periodo de Ponce Enríquez, por lo que éste nunca hizo uso de la nueva residencia, sino que el primer ocupante del apartamento sería su sucesor, José María Velasco Ibarra en su cuarto periodo de Gobierno (1960-1961), así como en su quinto y último (1968-1972), en el que también residió allí su esposa Corina del Parral, que donó el piano en el que solía componer música.

El presidente Carlos Julio Arosemena Monroy se convirtió en el segundo ocupante del Apartamento (1961-1963), aunque solía alternar con la Hacienda La Balbina en el Valle de Los Chillos, donde casi siempre se encontraba su esposa Gladys Peet. A partir de entonces y gracias al desarrollo de la aviación comercial, la mayor parte de Presidentes ecuatorianos sin propiedades en Quito han ocupado el Apartamento Presidencial solo como residencia esporádica.


Quinta Presidencial
(1914-1940)

Ubicada en el sector de La Mariscal, sobre las actuales avenidas Patria y 12 de Octubre, este desaparecido palacete de estilo neoclásico fue levantado en 1911 por el abogado quiteño Alejandro Romo-Leroux, sobre la esquina suroriental de un extenso terreno que había sido parte de la antigua Hacienda El Girón.

Los límites originales de la quinta, que abarcaba aproximadamente seis manzanas actuales del sector aledaño, eran  la avenida del Ejército (actual Patria) por el sur, Colombia (12 de Octubre) por el este, Urbina (Jorge Washington) por el norte y Mariano Aguilera (6 de Diciembre) por el oeste.

El propietario se hizo de una nada despreciable bodega de vinos muy finos que instaló en los semi-sótanos de la mansión, volviéndose la envidia de la ciudad. Fue más esta bodega, que el mismo palacete, lo que en 1914 provocó una propuesta de compra por parte del Gobierno del entonces presidente Leónida Plaza Gutiérrez, que ante una primera negativa amenazó con desterrar a Romo-Leroux si no lo hacía.

El abogado accedió al trato, aunque se vengó y provocó la ira del presiente Plaza, pues aprovechando sus conocimientos legales y valiéndose de que el contrato hablaba únicamente de incluir las barricas y botellas de vino, hizo derramar todo el líquido por los jardines de la quinta, formando un río de de color rojo que corrió desde la actual 12 de Octubre hasta la Amazonas. 

Leónidas Plaza, herido en su orgullo, nunca llegó a ocupar la quinta, aunque sí ofrecía allí retiros y fiestas de fin de semana, costumbre que seguirían otros Presidentes después que él. Para finales de la década de 1930 dejó de ser la Quinta de descanso de los Primeros Mandatarios ecuatorianos, y en el inmueble comenzó a funcionar la Escuela de Ingenieros.

En 1940 el Municipio de Quito, facultado por el Gobierno de Andrés Fernández de Córdova, lotizó la mayor parte de los terrenos de la quinta, que vio reducida su extensión a una cuadra. En 1948 el Estado vendió el palacete y lo que quedaban de sus jardines al Gobierno de los Estados Unidos, que instaló allí su Embajada (hasta entonces venían arrendado el Palacete de Modesto Larrea, en El Ejido).

El palacete podía ser observado hasta el año 1960, cuando fue totalmente derrocado para construir en su lugar un moderno edificio que albergara mejor la sede diplomática estadounidense, levantado por el arquitecto Vincent King, ganó el Premio Ornato del Municipio capitalino al año siguiente. En 2009 fue vendido nuevamente al Estado Ecuatoriano, que ocupó el edificio con las oficinas de la Fiscalía General.


Mansión León-Orellana

Perspectiva general de la Mansión León-Orellana.
Imagen: propia (2017).

Dirección: calles Leonidas Plaza y Vicente Ramón Roca, esquina
Sector: La Mariscal
Año de construcción: 1949
Arquitecto: Edwin Adler
Estilo: historicista neocolonial
Premios: patrimonio de la ciudad
Uso actual: fundación de ayuda social

Historia

El lote de terreno fue adquirido en el año 1946 por César León Gallegos y su esposa, Inés Orellana, quienes lo compraron a María Baca Lasso, cuñada del propietario del vecino Palacio de La Alhambra, que linda con la mansión por el lado occidental. Trea años más tarde (1949) la pareja encargaría el diseño de su residencia al checoslovaco Edwin Adler, un arquitecto que se había establecido en la ciudad tras huir de la II Guerra Mundial.

El diseño de Adler contemplaba el número de hijos que tenía el matrimonio León-Orellana (cinco), por lo que las áreas privadas del segundo piso resultaban igual de importantes que las sociales de la planta baja. Debido a la falta de recursos económicos la construcción avanzó lentamente y por etapas, siendo la primera en concluirse la de las habitaciones, de manera que la familia pudo mudarse a ella mientras se continuaban los trabajos en los salones bajos. La casa fue finalmente terminada en el año 1961.

En 1998 la casa fue adquirida por el Dr. Raúl Gaybor, quien la poseyó por poquísimo tiempo, pues en el año 2000 se la vendió a Anne Kelly, quien inmediatamente la donó en memoria de su abuela Ruth Eden Grace al Centro Integral de la Familia, con la única condición de que se colocara el nombre de la misma en el ingreso principal. El CIF comenzó a funcionar en el inmueble en febrero de 2001, en cuanto concluyeron los trabajos de renovación encargados al arquitecto Roberto Chujon Sam, que trabajó con la colaboración de sus colegas Ernesto Ordóñez Vaca y Vicente Guerrero Díaz.

Arquitectura

La mansión León-Orellana pertenece a la corriente arquitectónica neocolonial, una rama de los historicismos que nació en América Latina como contraposición a los estilos que venían de Europa, y que buscaba rescatar la arquitectura colonial de monasterios, iglesias y haciendas. Aunque también existe cierta formalidad de las líneas de fondo que se puede atribuir a los primeros modernismos que el arquitecto Adler debió experimentar antes de abandonar Europa.

La casa está implantada en el extremo norte del terreno, con jardines en los tres costados (norte, occidental y oriental). Su estructura se desarrolla en tres niveles, dos de los cuales son apreciados desde la calle y uno tercero se oculta en la buhardilla, donde se encontraban las habitaciones de la servidumbre. A diferencia de muchas casas de la época, esta residencia no posee semi-sótanos.

La base de la mansión presenta un zócalo de piedra basílica, al estilo de las casas coloniales del Centro Histórico, y sobre esta se levantan paredes de ladrillo y el techo de teja española. Los pisos interiores son de parqué con diseño geométrico, trabajados por un artesano de apellido Robalino. Los baños, balcones y la terraza presentan cerámica decorativa con motivos principalmente art nouveau.

En cuanto a los trabajos decorativos en madera, el comedor destaca por los paneles tallados de Aurelio Caizapanta, mientras que las puertas de la planta baja fueron trabajadas por el maestro imbabureño Ángel Tejada, quien también fue responsable de los cielos rasos de los palacios de Carondelet (Presidencia de la República) y de La Recoleta (Ministerio de Defensa). Los detalles de hierro forjado, como las rejas de los pasamanos y los balcones, son de autoría del artesano Obando.

Después de que la casa fue adquirida para el Centro Integral de la Familia, y con los respectivos permisos patrimoniales, el arquitecto Roberto Chujon Sam adaptó los espacios de vivienda para los nuevos fines, renovando instalaciones eléctricas y sanitarias, sustituyendo los deteriorados pisos de eucalipto por tablón de chanul, entre otros trabajos menores que lograron que la alteración de la esencia de la propiedad sea mínima.

Galería

Fachada sur, de la calle Roca.
Imagen: propia (2017).

Fachada oriental, de la calle Plaza.
Imagen: propia (2017).

Jardin suroccidental.
Imagen: propia (2017).

Ingreso a la mansión.
Imagen: propia (2017).

Puerta de ingreso, tallada por Tejada.
Imagen: propia (2017).

Vestíbulo de Ingreso.
Imagen: propia (2017).

Detalle de la lámpara y el trabajo de herrería.
Imagen: propia (2017).

Salón Principal.
Imagen: propia (2017).

Salón Comedor.
Imagen: propia (2017).

Detalle del piso de parqué.
Imagen: propia (2017).

Escalera al segundo piso.
Imagen: propia (2017).

Detalle del techo con ladrillo de vidrio.
Imagen: propia (2017).

Chimenea del Vestíbulo.
Imagen: propia (2017).

Segundo piso (área familiar).
Imagen: propia (2017).

Escaleras al área de servicio (buhardilla).
Imagen: propia (2017).

Área de servicio (buhardilla).
Imagen: propia (2017).

Detalle del piso de cerámica con patrón art nouveau.
Imagen: propia (2017).

Anne Kelly, quien donó la casa al CIF.
Imagen: propia (2017).

Referencias

  • Chujon Sam, Roberto; Swanson de Madera, Lisa (2001). "Memoria histórica de la casa del CIF". Quito: Centro Integral de la Familia.

Palacete Román-Checa (desaparecido)

Palacete Román-Checa, circa 1940.
Imagen: colección de Santiago Duque Arias.

Dirección: avenida 10 de Agosto y José Miguel Carrión
Sector: Santa Clara de San Millán
Año de construcción: circa 1920
Arquitecto: desconocido
Estilo: neoclásico
Premios: -
Uso actual: desaparecido

Historia

Perteneció al doctor José Luis Román Lizarzaburu y su esposa, Rosa Francisca Checa y Borja, casados cerca del año 1895. Román era un reconocido abogado de origen riobambeño pero que ejercía su profesión en Quito, hijo de José María Román Donoso y Jesús Lizarzaburu Borja, llegó a poseer además la Hacienda Barrotieta en Píntag-Tumbaco, que heredarían sucesivamente sus descendientes.

Román fue miembro fundador del Colegio de Abogados de Pichincha, formado el 27 de febrero de 1910 junto a otros 61 compañeros del gremio, llegando a ser presidente de la Corte Suprema de Justicia en el año 1925. Su esposa, por otra parte, era una rica heredera proveniente de dos familias quiteñas con tradición y abolengo.

La pareja mandó a construir este palacete alrededor de la década de 1920, cuando se tienen los primeros registros orales de su existencia, ya cuando la familia había crecido y seguramente necesitaba más espacio. La elección del lugar responde claramente a la moda de la aristocacia quiteña de la época, que buscaba salir del Centro Histórico y dirigirse hacia las nuevas zonas de desarrollo urbanístico más ordenadas y ajardinadas en el norte (La Mariscal, Barrio Larrea, Santa Clara de San Millán).

En el año 1940 el palacete fue sede temporal del Colegio Americano de Quito, funcionando allí por apenas unos meses antes de trasladarse al conocido local del sector de La Floresta, en donde estuvo largos años. Posteriormente la familia Román-Checa instaló allí un jardín de infantes con el nombre del padre para homenajear su memoria, mismo que no solo ocupó el edificio por mucho tiempo, sino que cuando el inmueble fue vendido se trasladó al sector de Iñaquito, donde funciona hasta la actualidad.

El palacete fue vendido alrededor de la década de 1960 y finalmente derrocado en época similar, dando paso a un edificio de arquitectura modernista que hoy es ocupado por varios almacenes, entre los que destaca la tienda de electrodomésticos Concresa.


Arquitectura

Ubicado en un predio de mediana superficie, la planta del palacete tenía forma de letra "H" y se levantaba apenas un piso sobre el suelo más un semi-sótano. Su fachada principal se orientaba hacia la actual avenida 10 de agosto, entonces llamada Francisco Pizarro, con un ingreso atravesando el corto jardín delantero y subiendo una pequeña escalera, misma que llevaba a una galería cerrada con grandes ventanas, en torno a la que se distribuían las áreas sociales más importantes.

Las áreas más íntimas de la familia se encontraban en los pabellones laterales, mientras que las áreas de servicio y recámaras de empleados se ubicaban en los semi-sótanos. Los jardines posteriores, amplios y exhuberantes, respondían al estilo inglés que tanto gustaban a los quiteños de inicios del siglo XX.

Los interiores sufrieron readecuaciones a partir del año 1940 para adaptarlos a los fines educativos que tomaron lugar en el inmueble a partir de ese año, aunque los jardines mantuvieron gran parte de su forma original hasta que se derrocó la totalidad del inmueble en la década de 1960.

Galería

Los alumnos del Colegio Americano de Quito en los patios
del palacete convertido en institución educativa, circa 1940.
Imagen: colección de Santiago Duque Arias.

Fotografía aérea del predio que ocupaba el palacete.
Imagen: colección de Rafael Racines Cuesta.

El predio del Palacete Román-Chiriboga en la actualidad.
Imagen: Google Street View (2014).

Referencias

  • Rex Tipton, Sosa Freire (1996). "Miscelánea histórica de Píntag", pp.141-142. Quito: Editorial Abya-Yala.
  • Web del Colegio de Abogados de Pichincha. "El colegio: historia".
  • Web de la Corte Nacional de Justicia. "Nosotros: ex presidentes del máximo organismo constitucional".
  • Racines Cuesta, Rafael (13/09/2017). Comentarios en Quito, de Aldea a Ciudad.